Las nuevas tecnologías están cambiado radicalmente la forma de trabajar, como demuestran las propias redes sociales, capaces de hacer el papel de informador, prescriptor, e incluso actuar como canal de venta, aunque esto último con menor éxito.
Estas nuevas relaciones laborales requieren de nuevos profesionales que hace escasos cinco años no existían, como es el caso de los omnipresentes community manager. Ante esto, surge la duda de si existe profesionalización para unos puestos en los que no existe carrera o formación, además de desconocimiento por parte de los propios empresarios de las funciones que cada uno debe desempeñar.
El caso más conocido es el de community manager, cuya definición técnica sería la de aquel profesional encargado de gestionar, construir y moderar comunidades en torno a una marca en Internet. Esto quiere decir que son los encargados de la comunicación integral de una empresa mediante los nuevos medios, ya sean redes sociales, buscadores (SEO) u otro canal moderno de comunicación. Entre sus virtudes, a pesar de que no se tenga en cuenta en muchos de los casos, debe encontrarse un amplio y global conocimiento de la enseña para la que trabajan, con el objetivo de transmitir la información acorde a la línea que persigue la empresa para evitar así mensajes contradictorios o incongruentes. También debe utilizar el mismo lenguaje que usa la empresa, ya que al fin y al cabo el community será el único nexo de la compañía con muchos de los clientes.
Pero no es la única nueva profesión que surge al amparo de las nuevas tecnologías y podemos encontrarnos con el content curator o ‘comisario/depurador de contenidos’. Las funciones de este puesto son buscar, seleccionar, agrupar y compartir la información relevante acerca de un tema concreto que la empresa quiera ofrecer. Ante la avalancha de contenidos en la Red y la velocidad a la que estos aumentan, es necesario contar con expertos en un tema (fundamental que el content curator sea conocedor del tema además de saberse manejar en el entorno digital) que nos ayuden a diferenciar la ‘paja’ de la información importante y útil acerca de algo.
En una compañía dedicada al ámbito de la franquicia, el content curator sería aquella persona encargada de mostrar al exterior cualquier información referente a este modelo empresarial, ya sean estudios de mercado, informes sectoriales, etc. Se puede comparar como el bibliotecario/documentalista a quien acudir cuando se requiera información, y estará acostumbrado a resolver dudas del tipo: “¿Hay algún estudio del comportamiento de la franquicia en el año 2008?”
Por su parte, los expertos en ergonomía y usabilidad pueden trabajar de forma externa para una empresa ya que sus funciones son las de comprobar que una determinada web satisface las demandas del usuario en cuanto a facilidad de uso y entendimiento. Por ello, en el caso de formar parte de la plantilla, lo haría en el Departamento de Marketing, Diseño o Tecnologías. Sus funciones son las de realizar test de usuario y heurísticos (realizados por expertos) para comprobar que un site está organizado como debería; también se encargan de la arquitectura de la misma y de realizar estudios de mercado para comprobar quien es el público objetivo y quien la competencia de un sitio web.
Si bien es cierto que en España no está muy implantado (sí en EEUU), sectores como la banca se han dado cuenta ya de lo importante de una buena arquitectura y por ende usabilidad de una página para el usuario, así como empresas que operan en Internet. Además, las grandes consultoras ya ofrecen servicios de usabilidad y comienzan a aparecer otras más específicas que se están haciendo hueco.
Seguramente que páginas como Privalia o Ebay cuentan con un Departamento de Usabilidad debido a la importancia que dentro del e-commerce puede tener la ubicación de un determinado botón o el orden de los productos.
Y con el fin de poder, no sólo controlar, sino también influir y medir la repercusión que tienen los contenidos que se vierten en Internet sobre una compañía o marca, surge el gestor de reputación online o brand evangelist. Lo primero que hace es conocer todo el contenido que hay en la red sobre la marca; después analiza la índole de esa información para controlar sobre todo lo negativo y por último trabaja sobre esos apuntes negativos con el fin de hacerlos desaparecer o reposicionar en los buscadores.
Por otro lado, la importancia de posicionarse preferentemente en los buscadores obliga a que los redactores de contenidos pasen al papel de creative content writer, capaces de organizar la información escrita de tal forma que los indexadotes puedan posicionarla mejor. Se trata de una tarea de redacción y de SEO al mismo tiempo.
Otro de los aspectos por los que deambula una compañía que cuenta con presencia en la Red es el de la transparencia, más aun cuando el objetivo de las empresas debe ser la creación de conversaciones con todas las herramientas que tienen a su disposición. En ese sentido, se trata de generar confianza entre el público, aunque muchos empresarios temen que darle tanto protagonismo al consumidor pueda generar un control por parte de estos sobre la marca (caso de Apple, y les ha funcionado). Aquí entra en juego el conversation officer.
Existen otras nuevas profesiones más técnicas como puede ser el desarrollador de tecnologías móviles, cuya función es diseñar y fabricar nuevos componentes o aplicaciones que mejoren las prestaciones de un móvil, entendiendo como tal cualquier dispositivo inalámbrico electrónico que permita la comunicación telefónica entre dos personas, el envío y recepción de mensajes de texto y archivos multimedia (fotos, vídeos, sonidos), así como otras funciones tales como la reproducción de vídeos y canciones, el almacenamiento de imágenes, la organización de la agenda personal, etc.

